Autor: Méndez Durán Antonio
A cada uno en nuestra vida profesional nos ha correspondido un momento especial o importante de la Nefrología, nuestros precedentes toda una generación de sabios, algunos eruditos llamados “gigantes”, otros pioneros en diferentes procedimientos, creadores de dispositivos y lo mejor, grandes seres humanos transmisores del conocimiento a través de sus cátedras, investigaciones y manuscritos. Sin duda una gran labor y reconocimiento para las generaciones pasadas, en las cuales a pesar de no contar con herramientas automatizadas o digitalizadas, sistemas de cómputo, la web y tantos avances tecnológicos que actualmente conocemos y disponemos, lograron sentar las bases de la nefrología, una nefrología contemporánea llena de grandes avances, recordamos a Cimino-Brescia precursor de las fístulas arteriovenosas; Quinton, Palmer y Tenckhoff, con el desarrollo del catéter peritoneal y acceso vascular temporal; George L. Brakis, asiduo investigador del tema cardio-renal y metabólico, líder en el estudio de la nefropatía diabética y sus tratamientos; Barry Brenner, con el conocimiento de la hiperfiltración y mecanismos antialbuminuria; Dezeu y Braunwald, en estrecha relación con la nefrología con la descripción del continuo cardio renal y factores de progresión del daño; entre otros. Gracias a ese legado las generaciones de nefrólogos, diabetólogos, hipertensiólogos y cardiólogos, han dado continuidad a esos trabajos iniciales en beneficio de la población. En México es grato recordar a grandes maestros formadores de innumerables generaciones en las diferentes instituciones de salud, de los cuales evitaré mencionar sus nombres para evitar omisiones, todos ellos con gran carisma y continuadores de la enseñanza.
El advenimiento de nuevas herramientas tecnológicas sin duda ha mejorado la terapéutica, sobre todo en el ámbito de las terapias sustitutivas. Nuevas moléculas contribuyen a enlentecer la progresión del daño renal entre muchos y diversos elementos que hacen más llevaderos los tratamientos de los pacientes y que han permitido mejorar la calidad de vida y supervivencia; sin embargo, también ha ocurrido un distanciamiento con el paciente e inclusive se han generado actos de deshumanización por parte del profesional de la salud; pareciera que este fenómeno ocurre de manera natural, se ha generado insensibilidad ante la enfermedad y el dolor humano; se observa la pérdida de valores morales y se rebasa el deseo natural de superación material, dejando a un lado el escuchar y explorar al paciente, tanto, que se vuelve una costumbre, e inclusive nos apoderamos de algo irreal en donde presuponemos que la institución y sus recursos nos pertenecen.
“Si volviera a nacer, volvería a ser médico”, “Ojalá tuviera más años de vida para ayudar a más personas”, “Vivimos tan poco que los avances científicos y tecnológicos los empleamos solo por momentos y el humanismo se encuentra en todo momento y en toda la vida”, “El futuro está aquí no lo esperes”, “Mis alumnos, el regalo más preciado, harán lo que yo no puedo hacer con toda esta gente”; estas son algunas frases de grandes maestros mexicanos que con su dedicación, su amor por la vida y la salud, nos han enseñado que ciencia y humanismo no están distantes, al contrario, son dos grandes y necesarios aliados.
Este año 2024, vió trascender a varios gigantes de la nefrología, de quienes sus conocimientos perdurarán por muchos años. Este número 1 de Nefrología Mexicana hace un reconocimiento a George L. Bakris y Barry M. Brenner, dos grandes de la nefrología moderna que combinaron ciencia y humanismo en beneficio de los pacientes y lograron contagiar ese legado a sus discípulos...
2025-03-17 | 73 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 46 Núm.1. Enero-Marzo 2025 Pags. 5-6 Nefrol Mex 2025; 46(1)